Designers
Philippe Starck
  • STARCK recuerda haber pasado su infancia bajo la mesa de diseño de su padre, horas pasadas serrando, cortando, pegando, esmerilando, desmontando bicicletas, motos y otros objetos.

  • Horas infinitas, casi una vida entera transcurrida desmontando y volviendo a montar cualquier cosa le cayera en las manos, reconstruyendo el mundo que lo rodeaba.

  • Tras muchos años y muchos prototipos, los italianos le confiaron la “responsabilidad” del suministro de muebles, el Presidente Mitterand le asignó la tarea de dar una nueva vida al Palacio del Elíseo, el Café Costes se ha convertido en Le Café, el Royalton y el Paramount de New York han sido transformados por él en los nuevos clásicos del sector hotelero mundial y sus obras esparcidas por todo Japón, auténticos “tour de force” en el sector de la arquitectura, le han otorgado el título de mayor representante de la arquitectura expresionista. También Francia ha reconocido su respeto por el medio ambiente y por la humanidad encargándole el diseño de la Ecole Nationale Supérieure des Arts Décoratifs de París y la torre de control del aeropuerto de Burdeos.

  • En el extranjero, Starck sigue “zarandeando” tradiciones y culturas en las principales metrópolis mundiales al realizar la decoración de restaurantes como el del Península Hotel de Hong Kong, el Theatron de México, el del Hotel Delano de Miami, del Mondrian en Los Ángeles, del Restaurante Asia de Cuba en Nueva York y toda una serie de proyectos en curso en Londres y en otros lugares. Su talento consiste en su capacidad de transformar instantáneamente los proyectos que se le confían en ambientes cargados de charme, agradables e invitantes. Ciudadano honesto y entusiasta del mundo de hoy, considera su deber compartir con nosotros su concepción “rebelde/subversiva” de un mundo mejor que le pertenece y que, a pesar de ello, nos parece hecho expresamente a medida para nosotros.

  • Su incansable vena artística sigue transformando la realidad de nuestra vida cotidiana, sublimando nuestras raíces y el origen más profundo de nuestro ser, con sus innovaciones.

  • Starck ha capturado, para Béneteau, el alma del mar, transformado el cepillo de dientes en un objeto noble, usado el exprimidor de limones “al revés” y ha incluso convertido nuestros porta-televisores en más divertidos al dejar penetrar el estilo de sus “sensaciones emotivas” en el mundo de la electrónica de consumo de Thomson.

  • Starck encuentra también tiempo para transformar nuestra pasta, nuestros ceniceros, lámparas, cepillos, tiradores de puertas, cubiertos, candelabros, hervidores/cazos, cuchillos de cocina, jarrones, relojes para la casa, scooter/ciclomotores, motocicletas, escritorios, camas, griferías, baños, lavabos,... en resumidas cuentas: toda nuestra vida. Vida que le parece cada vez más entusiasmante y que le ha permitido, ahora todavía más, acercarse a las personas ocupándose de vestir, lencería, calzado, gafas, relojes de pulsera, alimentos, artículos para el cuidado personal/cosméticos…, sin dejar de prestar atención a que sus diseños y proyectos respetaran la naturaleza y el futuro de la especie humana.

  • Los museos del mundo no se equivocan. París, Nueva York, Munich, Londres, Chicago, Kyoto, Barcelona, todos exponen sus trabajos como las obras de un maestro.

  • Ha sido “inundado” de premios y galardones como: Designer of the year, Grand Prix for Industrial Design, the Oscar for Design, Officier des Arts et des Lettres, Monaco Show Boats y muchos más.

  • Siempre y en todas partes, Starck parece comprender mejor que nadie nuestros sueños, nuestros deseos, nuestras exigencias y nuestra responsabilidad con el futuro así como la prioritaria necesidad de respetar a sus conciudadanos, lo que ha convertido su arte en un gesto político y cívico.

  • Un poco loco, apasionado y, sin embargo, una mente increíblemente lúcida, el artista diseña y proyecta sin un momento de descanso, por necesidad, impulsado por una sensación acuciante de urgencia, para sí mismo y para los demás. Sus creaciones nos emocionan porque expresan de verdad calidad y talento pero lo que más nos emociona es que Starck pone el corazón en su trabajo creando objetos que, incluso más que ser bonitos, están bien hechos.